Sunday, November 4, 2007

Flores carnivoras.


Foto cortesia de Al Godar

Eso es lo que Gorki y yo queremos llevar a Castro en nuestra visita....
Irlo a ver al hospital, cagarnos en su puta madre y darale un ramo de flores carnívoras para que le arranquen la nariz y la bemba de cuajo.... Y por supuesto, en el ramo tambien habria diez o doce flores de peo, para cubrir el olor del viejo asesino.

Claro, es una fantasia enfermiza.
No hay nada malo en soñar, y este sueño compartido aunque parezca una pesadilla no lo es. Es simplemente el resultado de haber vivido y sufrido en ese pais que se sigue llamando Cuba en los libros y que ha desaparecido del mundo, siendo sustituido por la pesadilla real que ese tipo y sus seguidores materializaron con la complicidad de tantos.

Esta vez, no voy a transcribir nuestra conversación.
A traves de una de las canciones del grupo supe de una mujer (en aquel entonces una bellísima joven) que trabajó en psiquiatría en Cuba y que mucho me ayudó cuando los mismos que declaran loco a Gorki hoy en dia me declararon loco en los años 80, despues que no me fui por el Mariel porque consideré que mejor que me quedara para joder al sistema desde dentro, a pesar de los mitines de repudio, las esposas y las detenciones constantes. Por supuesto, esto me trasladó a una epoca en que pintaba, y que mis cuadros poblados de agudos pinchos y paredes provocaron el acoso de los "funcionarios de la cultura" que se molestaban por mis representaciones del estar entre la espada y la pared.

Recordé tambien las multiples invitaciones a largarme de Cuba.
Y tambien vino a mi memoria el apodo que me puso un querido amigo: el principe de las tinieblas.
¿a quién si no a mi se le ocurria vagar en las noches por el cementerio de Colón, tomando fotos del habitat (vaya contradicción) de los unicos cubanos libres, los muertos? Si, era yo el que iba y vagaba a la luz de antorchas por el cementerio, despues de habernos ocultado hasta despues de las seis de la tarde, hora en que cerraban. Caía la noche y vagabamos, tomaba fotos con una vieja Zenit, esa copia rusa de la Leica. Después saltabamos la cerca por la calle San Antonio Chiquito, y nos ibamos a Jalisco Park, a beber un poco de ron y vagamos tambien por el cementerio chino. Era un freak, demonios, un freak.

Al fin, un dia no pude mas y me largué. Todavia me pregunto como no enloquecí, aunque muchos dicen que si.

Claro que quiero llevarle flores carnívoras a castro. No tiene nada de sorprendente.