Sunday, August 31, 2008

testimonio de Ciro

Sobre las siete de la mañana del viernes pasamos Claudia, Renay, Hebert y yo a buscar al padre de Gorki. Llegamos al tribunal sobre las ocho y aún no había nadie. Pensé que no iría mucha gente pero sobre las ocho empezaron a llegar los amigos, la prensa y diplomáticos de Polonia, Estados Unidos, Holanda, Canadá entre otros, de modo que a las ocho y media habían cerca de treinta personas frente al tribunal y otras seguían llegando, todos me preguntaban cuando sería el juicio.

Serían ya las once de la mañana y no se sabía nada aun de la hora del juicio y temí que los periodistas empezaran a irse. El abogado contratado para la defensa, Henry, nos informa "el juicio será hoy en la sesión de la tarde, y aunque el tribunal funciona hasta las cinco en ocasiones puede hacerlo hasta las ocho".

Presentíamos que el juicio sería el último del día para que la prensa se fuera, si eso hubiera pasado hubieramos quedado en manos del operativo de la seguridad del estado que andaba disperso por el lugar un poco mas concentrado en las esquinas. Pero la prensa no se movió, por el contrario luego del medio día comenzaron a llegar mas periodistas, entre ellos la CNN y periodistas independientes que se enteraron de la noticia.

Para mi sorpresa también comenzaron a llegar otros jóvenes que vieron la noticia en internet y fueron a apoyar. De modo que sobre las tres de la tarde eramos cerca de setenta personas en el lugar.

Fue entonces que el abogado me informa que han cambiado los cargos, ya no sería peligrosidad social sino desacacato porque, según decían, Gorki se había negado a dejar de ensayar. La posible condena sería de tres meses de internamiento a un año. Henrry me pidió no informarlo a la prensa hasta que no trajeran a Gorki.

Sobre las seis de la tarde no se había ido nadie del Tribunal Municipal de Playa y llegó la patrulla con Gorki. La prensa se amontonó en la puerta y nosotros tambíen, lo sacaron de la patrulla y lo entraron tres policias a toda velocidad entre aplausos y gritos de "Gorki, Gorki" los mismos gritos que a Emilio y a mi nos habían valido una golpiza la noche anterior, cuando pasó frente a mí me grito algo que no pude escuchar.

Entramos a la sala veinte de sus amigos y Elizardo Sanchez, que al enterarse que los cargos habían cambiado salió del tribunal y se lo informó a la prensa. No sé como andarían las cosas por allá afuera donde se quedaron muchos amigos que no pudieron entrar por capacidad.

En el juicio testificaron contra Gorki dos policías que no podían esconder el nerviosismo, obviamente no querían estar allí. Uno de ellos es el actual jefe de sector, que según mi percepción, no estaba nada feliz con el papel de acusador que el delegado le había asignado. A decir verdad no creo que la policía tuviera muchas ganas de seguir con ese juego. El delegado nunca se presentó en el juicio y mejor para él, porque hubiera sido abucheado por todos.

Una testigo del juicio que quizá algunos recuerden por aquella celebre frase suya grabada durante la anterior citación policial de Gorki, "tú estas mal infuenciado" respondió con mentiras que me dieron risa a las preguntas de la fiscalía tales como que Porno para Ricardo ensayaba varios días a la semana hasta por la noche cuando realmente lo hacemos una vez a la semana durante dos o tres horas y rara vez terminamos despues de las cuatro de la tarde.

La fiscalía leyó su alegato pidiendo una sanción leve consistente en una multa por el delito de desacato, en ese momento supimos que habiamos vencido que nuestra resistencia no había sido en vano. La defensa pidió la absolución.

Finalmente, luego de diez minutos de deliberación el tribunal lo halló culpable de desacato y le pusieron una multa de seicientos pesos que será apelada. Todos salimos a la calle mientras él se quedó en la sala firmando las actas. A los pocos minutos salió acompañado por la policía entre gritos y aplausos nuevamente, lo montaron en una patrulla y lo llevaron hasta su casa, hacia donde lo siguió la prensa para entrevistarlo. Mientras, Elizardo aprovechaba para informar en voz bien alta por teléfono la liberación de Gorki para que lo escucharan unos agentes que se encontraban cerca de él.
Todo el grupo de amigos abandonamos también el tribunal y vimos como se replegaba el operativo del G2 en sus camionetas. Caminando por Quinta Avenida sentíamos que regresabamos de la guerra y que habíamos ganado. No éramos soldados entrenados ni expertos políticos sino solamente uno jóvenes dispuestos a luchar por nuestra libertad.