Monday, September 29, 2008

El Loquillo, en el Periodico de Catalunya

Cuando hay tantos con cerebros fláccidos, columnas vertebrales de gelatina, y voluntades atrofiadas, se hace fundamental que personas como el Loquillo salgan al ruedo y llamen las cosas por su nombre, por feo que este sea.
Gracias, Loquillo, por cantarlas como son.

Los 'frikis' de la izquierda
JOSÉ MARÍA Sanz, 'Loquillo'

Con la estela del reciente estreno de Che, el argentino, los reportajes sobre el personaje se suceden un día sí y el otro también. En una de las múltiples tertulias televisivas se le califica de símbolo de la izquierda que lucha por la libertad. Creo que nunca una palabra como libertad ha sido utilizada tanto por aquellos que no la practican, y también pienso: ¿quién no ha sido abducido alguna vez por la figura del mítico personaje y se ha sentido revolucionario por un día? El contertulio en cuestión parece un miembro de la Conferencia Episcopal hablando del Papa y los dogmas de la fe. Hablando de las luces, se olvida de las inevitables sombras.
Convertido hoy en icono pop, me pregunto qué pensaría el Che del rock and roll como cultura. ¿Hubiera secundado la detención de Gorki Águila, líder del grupo cubano de rock Porno para Ricardo, por criticar la revolución? Una revolución que forma parte del imaginario de una generación que en algunos casos se niega a afrontar la realidad: que su revolución se ha convertido en una dictadura. Me pregunto si somos inocentes de nuestros pecadillos ideológicos de juventud. Mi generación también cayó subyugada por el Frente Sandinista, y ya ven cómo ha terminado la fiesta.
Hay quien vive entre los restos del naufragio, sigue creyendo que el enemigo se llama Occidente, mira a otro lado cuando Rusia invade Georgia a la sombra de unos Juegos Olímpicos en un país que se pasa los derechos humanos por el forro y, al ver en directo el ataque a las Torres Gemelas, suelta: "Ya era hora de que les tocara a ellos". Esa izquierda que arremetió contra las acusaciones de Oriana Fallaci; la misma que dejó solo al profesor Robert Redeker después de publicar un artículo en Le Figaro, lo que le ha costado vivir en la clandestinidad, o que se calla cuando España vende armas a Irán
En mi única visita a Cuba acompañé a unos jóvenes músicos hasta los servicios, donde me entregaron una cinta con sus canciones, a espaldas del comisario político, mientras miraban por encima del hombro. Así que, cuando escucho a los trasnochados guardianes del santo grial, les digo que vayan a otro con el cuento, que ya tenemos una edad.

(cortesía de Ernesto, de Penúltimos Días)